Parece que no hay mejor momento que el presente para comenzar un blog sobre un tema de rabiosa actualidad. ¿Cuál?, os preguntaréis. ¿El cambio de gobierno en España? ¿La entrada en prisión de los condenados en el caso Noos? ¿El Mundial de fútbol de Rusia? Podría ser cualquiera de ellos, pero no, mis objetivos no son tan  ambiciosos, sino mucho más modestos.

¿Sabéis cuántos estudiantes se acaban de examinar de la antigua Selectividad ( ahora EVAU, Evaluación de Acceso a la Universidad) en todo nuestro país? Bueno, yo tampoco sé la cifra exacta, pero deben ser algunos cientos de miles, y todos ellos, en el día de hoy, se deben estar comiendo las uñas de los nervios, pensando en qué nota habrán sacado tras tantos días de nervios y exámenes, si será la que necesitan para acceder a la carrera que quieren, y qué harán si no lo han conseguido. En estos días tendrán que hacer su primera gran decisión para el futuro, y aunque seguramente no será la última, para ellos parece la más importante, qué duda cabe; de su elección dependerá lo que ocurrirá en sus vidas durante los próximos años.

Pero la gran mayoría, si de verdad están interesados en estudiar y hacer carrera gracias a los libros, acabarán siendo universitarios, no hay duda alguna. Y ahí es justo donde quiero llegar, y donde empieza mi interés por realizar ese blog. Yo, como muchos otros miles de estudiantes que por fin consiguen acceder a los estudios superiores en nuestro país, viví toda mi vida en un pueblo de provincias, y cuando llegó la hora de hacer una carrera, tuve que desplazarme sí o sí a la capital; por suerte, yo no residía muy lejos de ella, y además pude quedarme a estudiar en mi  misma provincia, pero otros muchos no tienen tanta suerte: o tiene que hacer grandes desplazamientos por diversas cuestiones, o la facultad que les interesa se encuentra a gran distancia de su domicilio.

No es fácil salir de casa un día así como así, ya sea para recorrer unos cuantos kilómetros, o para desplazarte a otra ciudad, o incluso a otra provincia. En realidad, el clan de los “universitarios pueblerinos” es más grande de lo que parece, una verdadera multitud a la que se presupone debe saber cómo comportarse en ese hábitat extraño que es la vida universitaria. Pero no es así para nada, de hecho lo más natural es sentirse perdido por un tiempo, y ayuda bastante el poder compartir todas estas inquietudes con alguien. ¿No os lo parece también? Si la respuesta es sí, y estáis dentro de este grupo, ¿a qué esperáis para comenzar?